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domingo, 31 de octubre de 2010

¿Por qué a la gente “le da un patatús”?

En casi todos los países donde se habla español se conoce que un patatús es un desmayo  o pérdida del conocimiento. Normalmente el patatús viene luego de una fuerte impresión o susto, y generalmente les da a personas mayores de 50 años. Este ataque súbito medio loco de origen no siempre conocido, puede ser objeto de una hospitalización para su observación y en ocasiones es usado como sinónimo de infarto. Luego de un buen patatús nunca puede faltar el “casi se muere” o “casi me morí”.  Nunca se le debe confundir el patatús con un ACV: hace ve’ que ‘ta enfermo, pues para esos casos está el soponcio; y tampoco debe confundirse con un yeyo, que es más bien un desmayo de esos que dan por estar debilucho. El yeyo es por no comer o por llevar mucho sol en la tapa de la cabeza, o una combinación de ambos, como pasa a muchos niños en la fila del colegio. Los yeyos también les dan a viejas melodramáticas y manipuladoras…en las novelas nada más, ¡claro! Cualquier parecido con su suegra es mera coincidencia.

Volviendo al patatús, cuenta la leyenda que Bolívar y Páez fueron a un baile y una dama francesa que bailaba con Bolívar resbaló y ¡ patapouf !, cayó aparatosamente con las piernas abiertas. Bolívar rápido la ayudó a levantarse mientras le decía “C’est la vie”. Páez al ver esto le da un codazo a su amigo diciendo: “¡coño Bolívar! ¡Qué imprudente, vale! Yo también se la vi, pero no dije nada”. A la dama casi le da un patatús. ¡Y no era para menos!
Obviamente esto es pura joda y Bolívar no inventó patatús, pues ya sería el colmo echarle la culpa de otra cosa más al pobre. Sin embargo esta variante del chiste nos sirve para resaltar una increíble coincidencia: que la palabra patapouf (pronunciada por alguien que sepa francés) y la palabra patatús (pronunciada por cualquier hijo de vecina) suenan casi igual y significan cosas parecidas.
El uso más común dado en el francés a patapouf es como adjetivo que describe a una persona típicamente del sexo masculno que es muy gordo, mafleta o regordete. Pero esta palabra es también usada como sinónimo de patatrás, vocablo también francés de origen onomatopéyico, que usa en el contexto de una caída aparatosa. Ahora imagine a un gordo bola de grasa (patapouf) yéndose de boca y haciendo el estrepitoso ruido de ¡patapouf!. Evoca el videíto de JuanGa en Youtube ¿no? Búsquénlo si no lo han visto.
¿Entonces, qué tan probable es que patatús sea un galicismo?
En lo que a muchos de nosotros respecta, los franceses no tuvieron ninguna influencia en nuestra cultura hispana. Yo soy de los que lo único que saben decir en francés es “se la vi” y “Yo no compro pan”, pero  la realidad es que cuando uno se pone a ver, los franceses siempre tuvieron una influencia importante en Europa, incluidos los Españoles antes y durante su ocupación de Suramérica. En la edad media la influencia gala fue más en lo político, militar y cultural, y ya en los siglos XVII y XVIII todo lo francés, incluido el idioma,  se volvió sinónimo de prestigio y se puso de moda. Es posible que los españoles de la alta sociedad hayan usado patapouf al referirse a las caídas o desmayos y lo hayan puesto de moda, así como los Mayameros pusieron de moda tantos anglicismos en la época del ta’ barato dame dos, como por ejemplo: “pana”, que proviene fonéticamente “partner”: compañero, amigo, socio.
Otra teoría mucho más plausible e interesante es la siguiente. Existe un ritual religioso antiguo, que data del siglo XVI -y quizás más atrás- el cual en Obejo Córdoba, España  se llama “patatú”. El Patatú de Obejo, es una danza con espadas, bastante elaborada y llena de simbolismos en donde se pedía al padre o patrono San Benito que trajera lluvia. En la actualidad, se mantiene la tradición en Obejo para dar comienzo a las romerías de San Benito Abad, pero en la antigüedad, en muchas partes de Europa y del mundo, se realizaban rituales muy similares y con el mismo motivo, usando también lanzas, palos o arcos (en lugar de espadas), y  con otros santos de protagonistas. Estas danzas de lanzas o espadas en honor a los santos, solían ocurrir el día de San Antón 17 de Enero, el de San Benito 11 de Julio, o el de San Juan 24 de Junio, pero también en cualquier otro momento del año en el que el agua estaba escasa.
¿Qué sucede en esta danza de espadas que tenga que ver algo con “patatús” como hoy lo usamos?
Primero hay que decir que hay una muy estrecha relación entre el tema de la fertilidad y la danza con armas en toda Europa, y se cree que es una relación muy ancestral que no se puede rastrear del todo, pero está regada por todo el mundo con todo y sus símbolos: La espada, palo o lanza mata al invierno (enfermedad) y traspasa las nubes para provocar la lluvia fecundante (salud) durante los meses calurosos. Se repiten en todas las danzas elementos comunes: una rueda, pasar debajo de túneles hechos con los brazos y las armas, salto por encima de las armas y la formación de una estrella o cruce de armas donde muchas veces se representa fingidamente una muerte y resurrección, que simboliza el triunfo sobre la enfermedad o el triunfo de la primavera sobre el invierno, de la vida sobre la muerte.
En el momento culminante del patatú, el líder o maestro del baile queda atrapado entre las espadas entrelazadas y finge su muerte degollado, sólo para después zafarse y salir bailando nuevamente. Es una muerte ficticia, una falsa muerte, una ademán de estirón de pata, un “casi me muero”. Este autor sostiene que la palabra patatús usada como la usamos hoy, proviene de ese “casi me muero” de aquellas danzas, y que el término fue traído a nuestras tierras por los colonos españoles. Tal vez al inicio, cuando las tradiciones locales no se formaban y los rituales religiosos aún no se tropicalizaban, los españoles reprodujeron dichos bailes folclóricos religiosos acá en nuestras latitudes a modo de añoranza, haciéndose familiar el término.
¿Alguna etimología de por qué le llamaron “patatú” a este baile?
Esta es mi hipótesis: Un traductor automático de esos de intrnet nos reporta que en Latín:  Pat = padre de la patria. Tatu = del condado. Juntas ambas palabras: pat + tatu = padre del condado país.
 Entonces, “Danza del patatú” podría fácilmente significar “Danza para el padre (patrono o deidad principal) de este condado país”.
El hecho de que la madre tierra se esté peleando con nosotros ahora en el siglo XXI no es de extrañar, pues los humanos siempre nos hemos peleado con la madre tierra. Y cuando uno se pelea con la mamá, ¿con quién va?   ¡Pues con el papá! En el caso de nuestros antepasados, la lucha con la madre tierra era por la lluvia, por la fertilidad de los campos, por el preciado líquido;  y las súplicas eran al padre o Santo Patrono más cercano. …Para los Cordobeses este era San Benito Abad, probablemente el santo patrono más importante de Europa.
 [por Ricardo Lárez].

sábado, 30 de octubre de 2010

¿A usted le gusta "mamar gallo"?

Si algo nos caracteriza en Venezuela es ese humor a flor de piel. Esa perenne jodedera organizada o desorganizada, que hace que en nuestra tierra se respire ese aire de "nada en serio todo en broma". El vacile en Venezuela es casi el deporte nacional, a tal punto que nuestros mandatarios nos vacilan cada rato y nosotros para no caer en depresión, inventamos chistes para verle el lado amable a semejante irrespeto.En conclusión, somos todos unos "mamadores de gallo" sin remedio. Pero ¿a qué se refiere esta metáfora tan interesante?.Algunos estudiosos - o tal vez deba decir ociosos- ya han disertado sobre este tema. De hecho, muchos han concluído ya que esta expresión no es de orígen Venezolano, sino posiblemente Colombiano o Salvadoreño. Saque Ud sus propias conclusiones luego de leer las líneas que siguen.

Comencemos analizarlo así como lo estudiamos en el colegio: ¿cuál es el objeto directo? ¿qué es lo que se mama? ...aja! me gusta como está pensando, pero no se me distraiga Ud, la respuesta es "gallo". Pero se imagina usted a alguien mamando un gallo? ¿qué le mama? ¿será la cresta? porque el gallo no tiene tetillas, su pene no lo llevan fuera del cuerpo.

Bueno, en las peleas de gallo se puede observar en ocasiones al criador literalmente chupar el pico el gallo herido con el propósito de evitar que el animal se ahogue por coágulos de sangre causados por las heridas internas. Pero es difícil o casi imposible asociar esto al vacilón o la echadera de vaina.

Entonces "gallo" es una figura que muy probablemente representa otra cosa en esta expresión y no directamente al animal. Depende de donde Ud. esté en el continente, gallo puede ser utillizado para referirse a alguien muy exitoso o habilidoso. Gallo, también puede ser usado para referirse a alguien típicamente muy estudioso e inteligentazo pero con pocas habilidades sociales, tipo "nerd" o "ñoño". Gallo, también puede ser un cambio repentino del tono de voz mientras se habla o canta, lo cual es típico de la pubertad. Y hablando de pubertad, mientras para los gringos el "willy"[pipicito] del niño varón se convierte en esa etapa de la vida en "cock"[gallo], por los lados caribeños de Latinoamérica a las niñas se les convierte su genitalia en "gallo" ¡si! chicas, así lo como lo oyen: g-a-ll-o. Después de todo, tampoco es tan raro que se diga que se le llame como a un animal, pues eso de darle nombre de flora y fauna a los genitales masculinos y femeninos es como un afán latino americano, y así tenemos: anaconda, gusanito, paloma, almeja, conejo, gallo, y ¡pare de contar!.

Pero antes de proseguir, asegurémonos que los gringos y la CIA no tienen nada que ver con esto. Ellos utilizan una expresión que es traducción literal de mamador de gallo (cocksucker), pero lo hacen para referirse muy despectivamente a alguien (un hombre) que es un despreciable, mal-nacido, non-grato. Es un insulto fuerte pues hiere el ego del macho heterosexual, pero esto ciertamente no tiene nada que ver con ser un jodedorcito vacilador, así que puede quedar descartado.

Ok! "me gusta el cunilingus" dirán algunos lectores (y lectoras), ¿y?. Bueno, ciertamente esta práctica está relacionada con el acto literal de "joder" (tener sexo) , pero los estudiosos ociosos del tema -y también Clinton- nos dicen que la cosa no va 100% por ahí. Debemos saber que esta expresión de "mamar gallo" se usa desde hace bastante tiempo, y que el cunilingus, que hoy es para muchos de nosotros algo perfectamente común, en el pasado era visto o interpretado de otra forma. Por un lado tabúes de todo tipo hacían de esto algo no muy practicado, mientras que por el otro, el hombre que se tomaba el tiempo de andar en "eso", estaba cubriendo alguna deficiencia o incapacidad. O sea, el mamador de gallo era alguien que entraba en acción, y mientras se esperaba que hiciera el chaca-chaca, resulta que terminaba haciendo otra cosa -totalmente inesperada- para satisfacer a la mujer. Se cree entonces que la expresión nació para describir a alguien que no hacía lo que  había dicho o se suponía que debía hacer (ejemplo: pagar una deuda), alguien que engaña o irrespeta, y que por ahí derivó en alguien que anda en la echadera de chistes, la burladera, etcétera.

Ya para cerrar, si aquello no tiene plumas, ni pico ni espuelas, ni canta por al mañana, ¿qué parecido tiene con un gallo? Yo digo que mejor no hablemos de si se parece  o no se parece a un gallo y simplemete aceptemos que es así por allá por el Salvador y por Colombia... aunque seguramente a Ud le pase lo mismo que a mi: el jueguito del "cuento del gallo pelón" jamás volverá a ser lo mismo. [por: Ricardo Lárez]

domingo, 17 de octubre de 2010

Montar cacho o poner los cuernos


En todos los países de América Latina, en España, Italia, Portugal, Francia, Inglaterra, Alemania, Vietnam, y muchos otros países, la figura del cacho o cuerno es usada en expresiones diversas para referirse a lo mismo: infidelidad. Cuando uno cae en cuenta de esto, inmediatamente se pregunta ¿de dónde vino entonces la expresión tan mundialmente famosa?, ¿qué tan antigua es?, ¿quién la inventó? Descifrarlo, requiere repasar algunos aspectos clave sobre la infidelidad.

Para que exista la infidelidad, primero debe existir algún tipo de contrato de exclusividad, llámese empate, noviazgo, compromiso, matrimonio, concubinato, etc. Si Usted ya sostiene o sostuvo por lo menos una de estas relaciones, y le preguntan si alguna vez le han montado cachos, en realidad sólo tiene dos repuestas posibles: "si” o "no, que yo sepa". Y es que con este tema de los cachos, nunca se puede estar seguro, porque la parte traicionada siempre es la última en enterarse, y esa es una verdad tan grande como una casa. Piénselo: Si a usted la nacieran unos cachos así de repente, ¿cuáles cree que sean las probabilidades de que usted mismo se los pueda ver antes que los demás lo noten?

La intención, agudeza y popularidad de la metáfora queda clara, y tiene sus similares tan lejos como Asia, pues los chinos llaman al hombre traicionado, no cornudo, sino "aquel que porta el sombrero verde". La expresión salió de un cuento chino -literalmente-  en el cual la mujer le ponía un sombrero verde al marido, para que el vecino -al verlo salir- supiera que ese día había ling, ling, lung.  Interesante ¿no? que también se trate de algo que se lleva en la cabeza y que el portador no se lo puede ver. Así que la próxima vez que vaya a China, póngase una gorra verde y verá que despertará algunas sonrisas. Pero ¡eso sí! llévela en la maleta, porque allá no a va a poder comprar, no hay muchas que se diga.

¿Algún evento histórico específico que hizo la frase famosa?

La respuesta lamentablemente es: nada concreto, pues es aquí donde empiezan los mitos, leyendas y cuentos inventados. Unos culpan a los vikingos, o a unos supuestos reyes nórdicos (sin nombre) y otros al emperador Bizantino Andrónico I. Que si tomaban a las mujeres de sus enemigos o súbditos en sus propias casas y dejaban en la puerta que si el casco con los cachos, o que si una cabeza de ciervo para anunciar que había ultraje en pleno desarrollo. Es cierto que Andrónico I era un maldito tirano, pero no hay registros históricos (al menos  ninguno fácil de encontrar) de tales cuentos. Tenía varias concubinas y además se desposó a una niña de 13 años; así creo que sus perversiones iban más bien por otro lado.  En cuanto a los Vikingos, los cascos de batalla con cachos son una mera malinterpretación arqueológica que desde hace tiempo se salió de control y se volvió estereotipo. Francamente ya no tiene sentido tratar de cambiarlo ni explicárselo a nadie.  Finalmente hay quienes dicen que el tema hace referencia a la leyenda griega de Actaeon y Diana. Gente culta si usó el nombre de Actaeon en poemas y obras de teatro como analogía  de cornudo, pero hasta ahí, pues en realidad, Actaeon fue convertido en ciervo y devorado por sus propios perros por andar viendo a Diana desnuda bañándose en el río, o sea por voyeur, y no por cuestiones de infidelidad.  Conclusión: en casos como este, que van tan atrás en el tiempo, sale mejor enfocarse en el significado y no en el origen.

¿Por qué cachos o cuernos y no un sombrero, antenas, gorra o cresta? Igual no se los vería el ofendido ¿no?

Todo tiene que ver con la virilidad y el pecado. Más adelante veremos que estas expresiones son muy antiguas.  En la historia, machista y dominada por hombres, la infidelidad del hombre a la mujer no era socialmente relevante y tendía a ser pasada por alto y aceptada incluso como normal. Pero no así si la mujer traicionaba al hombre o "cabeza de familia", pues ¡eso si era vergonzoso! y digno de burla. Se cree que la expresión "cabrón", cómo ofensa, de hecho fue primero que cornudo. Hay que admitir que los cuernos suelen tener forma bastante fálica y además no hay que olvidar que los machos en el mundo animal son los que suelen portar los cachos más prominentes. Si a eso se le suma que un macho cabrío o cabrón (especie de ganado doméstico más común de la antigüedad) sólo anda birriondo 3 meses al año, no haciendo lo suyo activamente el resto del año, además pierde vigor a los 3 o 4 años de edad, se comienzan a juntar diversos factores que hacen perfecta la metáfora de los cachos para burlarse irónicamente del hombre traicionado y de su virilidad.  En los E.E.U.U. le dicen al hombre traicionado “cuckold”, que proviene del pájaro cucú, el cual pone los huevos en el nido de otra ave; de nuevo, el término busca cuestionar la virilidad. No está negado, claro, que los cuernos puedan simplemente simbolizar al diablo por el pecado de adulterio cometido.

¿Qué hay de la antigüedad del uso de la figura y por qué lo de “poner” los cuernos?

Hoy día las justificaciones socialmente reconocidas para una mujer montar cachos son diversas: sinvergüenzura pura,  desamor cobarde, venganza, conveniencia, etc. Pero en la antigüedad el acto de infidelidad femenina hacia el hombre  era automáticamente interpretado como el resultado de fallas en la cama por parte del marido ¡y punto! En tiempos medievales, la vergüenza ante cosas como esta era pública y la burla desproporcionada. En la Europa medieval los vecinos enardecidos por el pecado en su pueblo, humillaban al hombre cornudo y a su mujer en ceremonias llamadas  "charivari”. Al hombre lo hacían cabalgar de espaldas en un burro, con cachos que le “ponían” en la cabeza (bien sea para burlar su virilidad o para marcarlo con ese símbolo satánico), y  los vecinos iban sonando trompetas (hechas de cachos) en medio de un gran cacerolazo, mientras la mujer tenía que ir azotando al marido hasta que al final los sacaban del pueblo y los arrastraban en el lodo.

Hay registros de charivari en muchas partes de Europa, pero se tornaron tan desordenadas que la ley las comenzó a prohibir. La gente, sin embargo, no dejó de expresarse, e idearon otras formas. Existen recuentos históricos de “poner” cachos de animales en la puerta de las casas donde había ocurrido adulterio. Como eso era una gran ofensa y perturbaba el orden público, se puede leer en los fueros medievales (ejemplos: el de Úbeda, Zorita, Canes, Plascencia, Béjar, Teruel) que esa práctica también era penada y multada, salvo en época de ceremonias paganas como en Solsticio o día de San Juan.  Finalmente, por temor a al ley la gente dejó esta práctica también, pero ya había quedado instituido que con tan solo decir que a alguien le habían "puesto los cuernos", era que le habían sido infiel.  

Sobre cómo esta expresión llegó a nuestras tierras y a muchísimos lugares del mundo, la colonización europea solita se encargó de ello.

[Por: Ricardo Lárez]

¡Hey!, ¡No te hagas el Güili Mei! [por: Ricardo Lárez]

¡Hey!, ¡No te hagas el Güili Mei! [por: Ricardo Lárez]

Si eres Venezolano y te gusta hacerte el loco, el güevón, o el pendejo de vez en cuando, es probable que tus amigos o conocidos alguna vez te hayan dicho esta frase. Recientemente mientras veía la televisión - y ahora les doy más detalles- se despertó en mí una curiosidad inmensa de investigar de dónde proviene exactamente esta expresión popular.

Porque el significado lo tenemos todos claro ¿no?. Llegué a pensar alguna vez que la expresión tenía al mismo trasfondo de aquella de "no te hagas el ruso", que alguna que otra vez se oye por ahí, aunque con menos frecuencia. Es fácil imaginar cómo un ruso oyendo hablar a un venezolano -y sobre todo si este fuera margariteño- no entendería ni papa; luego entonces, hacerse el ruso, es pretender que no hablas ni entiendes el idioma local, y al hacerte que no entiendes, pues te haces el loco, el pendejo...etc para no darte por aludido y evadir la responsabilidad bien sea de actuar o de responder a lo que se te cuestiona. Quise imaginar que siendo Willy un nombre bastante anglosajón, ¡gringo pues!, hacerse el Willy era hacerse el de habla inglesa, que tampoco entendería ni papa. Pero resulta que tuve una revelación hace un par de días.

 
Estaba yo buscando qué ver un día en ese desperdicio de dinero que a veces es la televisión por cable, y al no encontrar nada, me fuí a los canales deportivos. ¡Si! a los canales deportivos, porque yo la verdad no soy fanático de los deportes, pero ¡ojo! tampoco tengo la letra bonita ni vivo con mi mamá; simplemente no me inculcaron fanatismo a ningún deporte, pero ¡bueno! al menos los entiendo. Y menciona un comentarista en un partido de Beisbol de las grandes ligas a un tal Güili Mei..."esa vaina no puede ser coincidencia", dije yo!. Tampoco tiene lógica que por ser gringo y famoso, lo hayamos convertido en sinónimo de ser gringo y que la expresión tenga entonces un mismo tenor de la de hacerse el ruso, ¡No! ¡tiene que haber algo más!
Lo que sigue es el producto de mi investigación, porque ¡obvio! yo no tenía idea de quién
c...era ese carajo.

Los amigos fanáticos para este momento dirán: ¡qué bolas!, pero yo se los dije: no se nada de Beisbol ni de su historia, ¡Gracias Dios por darnos Google!.Bueno, resulta que este pelotero insigne afroamericano -que en realidad se llama Wllie Mays- es miembro del exclusivo salón de la fama, extraordinario jonronero, excelente jardinero, autor de una de las jugadas más célebres acuñada como "The Catch", en fin, uno
de los hombres considerado como posiblemente el atleta del beisbol más integral de la historia y ¡pare de contar!.

Entonces si era famoso, pero Willie Mays hacía algo que lo hacía como nadie más: robar bases, y se robaba la segunda, tercera y hasta el home con singular destreza y un número de veces imprsionante que le valió records que se los batía el mismo porque no tenía rival en esa materia. Entonces el panorama se me fué aclarando: para robar bases con tal destreza, hay que ser astuto y rápido, pero también tiene uno que
estar ahí parado, como quién no quiere la cosa, esperando el chance, sin levantar sospecha, como un buen tira-la-piedra-y-esconde-la-mano. En otras palabras, para ser un buen robador de bases tiene uno que ser bueno en eso que llaman: "hacerse el güevón", o "hacerse el pendejo". Y de ahí entonces, que este personaje haya servido, en un país tan altamente beisbolero como el nuestro, como sinónimo de hacerse el loco o el desentendido, y ¡vaya que Willie Mays, también conodico como el "Say Hey Kid", era bueno en eso!. Así que cuando le comparen con él siéntase orgulloso, porque es un insigne personaje que -entre otros records- se robó nada más y nada menos que 300 bases..... hecho el güevón.

por: Ricardo Lárez